mardi 2 septembre 2008

A-El tiempo de la narración:

Es el tiempo transcurrido tal como viene en la obra. Es muy reducido, empieza un poco antes del aumento de la planta eléctrica de la empresa de Bombón que causó el desalojo y desde luego enemistades y alianzas entre las comunidades. Termina con el enfrentamiento sangriento entre las tropas de Asalto y los campesinos rebeldes.
El aspecto estructural caracterizado por la interfererencia de otros episodios, variables y extensos, en la sustancia principal provoca , de alguna manera, un avance narrativo cronológicamente fracturado. Lo que lleva en sí una concepción mítica del ambiente cultural al que refiere toda la balada; en la cosmovisión quechua, según afirma Heike Spren, “el tiempo carece de linealidad y los acontecimientos no se encadenan sino amalgaman”-Juan González Soto, Opcit .
De tal modo, que toda la obra se divide en dos cortes de tiempo, que de ninguna manera, pretenden cerrar o abrir un acontecimiento, lo que hace que, la narración se aleja de la monotonía cronológica del tiempo, dando la sensación de que los personajes viven en un presente continuo en un homogéneo marco espacio-temporal.
Para facilitar el análisis denominamos estos dos cortes temporales por

· R(a): La realidad de los campesinos( lo real)
· R(b): La realidad mitíca ( lo fantástico)
La R (B) se opone en su posición a la R (A), ; esta última representa el tiempo de la opresión en que se halla enclavado el presente; y la distorción temporal que se acausa en ella hace que el presente aparezca al pasado. El tiempo de la R(B) se da como cíclico; el punto de llegada parece análogo al de la partida pero no idénticos, es decir, que no se trata de una vuelta al pasado sino una concepción temporal que se enfrenta a otra. “El pasado es absorbido por el presente y el futuro se ve modelado según el conocimiento de lo que se fue”; según afirma Alicia M.Barbas-Roser Sentís Maté / Juan González Soto, La historia de Cecilio Encarnación. Milenarismo y conciencia en la obra de Manuel Scorza, Gazeta de Antropología ,N 14,1998,texto 14-11
el tiempo cíclico de la R(B) se opone a otro que aparece anacrónico, por la constante presencia de saltos temporales e interrupciones contínuos que dan por resultado una ruptura total del orden cronológico. No obstante, las coherencias temporal y espacial se dan tan solo en la R(A), en la que se puede medir el paso del tiempo através de menciones de horas, días, meses, años y aveces de una manera poética. en la R(B) el transcurso del tiempo viene mediante descripciones del paso del día pero sin dataciones tangibles. “Murio el día, estallando el día...”

En las primeras páginas del libro la R(B) ocupa capítulos enteros que no tienen ninguna conección con los de la R(A) , incluso se produce en la mayoría de las veces una ruptura de la narración en las dos realidades; pues la narración se
corta y viene seguida por otro capítulo que no tiene nada que ver con lo anterior,para que se vuelva a continuar en páginas más tarde.
En la R(A) se da un desórden del discurso por la mención de datos históricos y la falta de los bláncos tipográficos que ilustran el paso del tiempo.

la presencia de artículos periodísticos rompen la cronología en el tiempo de la narración, convertiendo la narración en una especie de información que lequida el tiempo, causando,de tal manera, un “tiempo parada”.

Cabe señalar la importancia que constituyen los carácteres y señales tipográficos en el papel impreso para mencionar este salto temporal, que se produce tanto en el interior de un capítulo como de un capítulo a otro.

Las relaciones entre el orden temporal de la cadena de sucesos en la historia y el orden pseudo-temporal-‘el pseudo-tiempo es el tiempo del relato, el segnificante, el discurso narrativo’-según dice Shlomith Rimmon explicando la teoría de G.Genette sobre el tiempo-, Enric Sullà, teoría de la novela Antología de textos del siglo XX,ed,2001, A&M GRAFIC, S.L. ,Santa Perpètua de Mogoda(Barcelona),p 174- de su disposición en el relato, vienen desequilibradas por la presencia de diversos segmentos que distorsionan la cronología, resultantes de la discordancia entre el orden de la historia y del relato, o lo que denomina G.Genette “anacronías”.
Las anacronías pueden ser analizadas tanto en el micronivel (tiempo de la narración) como en el macronivel (tiempo de la historia), pero este último no puede ser tan sútil como el primero, y tendremos que resignarnos de antemano a una simplificación de las más groseras.
Se nota que las anacronías producidas en el tiempo de la narración vienen priviligiadas en el primer bloque de la obra, pero poco a poco desocupan interos capítulos para intercalarse con la sustancia principal dentro de un mismo capítulo. Las anacronías vienen bajo historias míticas, reflexiones, diálogos ajenos de la sustancia principal, datos históricos y artículos periodísticos.
Toda anacronía asume la forma de un relato encajado; y cada una tiene una amplitud-Enric Sullà, Opcit ,p 176- distinta según el contexto en que se da; pero en el caso de los cuentos míticos, como se ha señalado antes, ocupaban al principio una duración extensa, pero más tarde su importancia se va desminuindo.

En otros casos en que se dan datos históricos, la anacronía cubre notablemente varias páginas ( los capítulos de los artículos periodísticos y otros en que se exponen las ideas de Mariateguí ilustran este tipo de anacronías).

Mientras que el alcance anacrónico, otro término introducido por G.Genette, también se da de distintas maneras, en las cuales la distancia temporal entre el relato y la misma anacronía es notablemente conciderada; incluso que los relatos de la R(B) , por el alcance que tienen, llegan a tener el mismo grado de importancia que tiene la sustancia principal.
Las formas anacónicas que se dan en La T.R vienen en forma de analépsis y prolépsis, que por razones de alcance y amplitud vienen divididas en clases: Predominan las retrospecciones “analépsis” tanto externas como internas dentro del relato, pues, las externas se ofrecen en la exploración de la memoria por parte del abogado Ledesma o algún otro personaje, hablando de rebeliones y masácres anteriores datando el acontecimiento. Otros se dan mediante las vueltas atrás –como el caso del capítulo29 en el que se mencionan personajes e historias tratadas en los anteriores volúmenes de la pentalogía-, o volver a hablar de un poncho de la ciega que fue evocado en capítulos anteriores.

Las analépsis enternas vienen por la repitición contínua de hablar de la actuación primatura de la comunidad Yarusyacán.

Junto a la analépsis se halla la anticipación “prolépsis” que se da constantemente en la R (B) , cuando los ponchos anticipan la derrota de la rebelión; mientras que en la R(A) se aluden mediante los presentimientos del abogado Ledesma del fracaso por la falta de armas y cuadros.

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