Sólo en la R (A) se ofrece un tiempo cronológico, por la mención de fechas, aunque de vez en cuando se interrumpe por la intercalación de la R (B), o por alguna reflexión. El tiempo de la historia viene determinado por una cronología que se revela através de una lectura atenta. Notamos que el desarollo de la acción viene através de algunos artículos periodísticos, que aunque rompen la cronología temporal, aluden claramente al paso de los días y los meses, mediante las fechas que acompañan el contenido: “El año 1931 la compañía minera norteamericana “Cerro de Pasco Corporation, Inc. De Delaware decidió aumentar la capacidad de su planta eléctrica de Bombón, en la pampa de Junín” p49. Cap 8-Scorza La tumba del relámpago, opcit“En 1960, masacrarón a la comunidad de Rancas,causando 45 víctimas entre muertos y heridos...” p204 Cap39“Diario Expreso, de Lima, 1 de deciembre de 1961” p176 Cap35.También, la presencia del tiempo y su pasaje puede ser sugerida indirectamente por la mención del transcurso del día o por el cambio espacio-temporal.Los últimos capítulos, y precisamente a partir del capítulo 33, se da un desarrllo cronológico de los sucesos y se alude directamente a la velocidad temporal; pues, la mención de dos datos temporales: el mes de octubre y el de septiembre, aclara directamente el período temporal en que transcurre la sustancia .A semajanza al tiempo de narración, el tiempo de la historia viene fracturado por la presencia de diversos episodios y anacronías de distintas amplitudes y alcances.La duración variable de los sucesos y la pseudo-duración (extensión del texto ) de su relato en el relato, pueden coincidir en algunos momentos; pero en el caso de la obra que analizamos, la simultanedad entre ambos se ofrece en muy pocas ocasiones, es sobre todo en los diálogos. No obstante, es muy dificil describir en términos análogos la duración del tiempo de narración y la de la historia, por la simple razón de que no hay ninguna medida que mide la duración, y la única que hay depende de la lectura que varía de un lector a otro.De tal modo, es recomendable medir la duración en el relato por la base de una velocidad constante-G. Genette ,Enric Sullà,opcit,p 179-, es decir, la velocidad del relato se define por la relación entre la duración de la historia ( minutos, horas, días) y la extensión que se le dedica en el texto (lineas, pàginas, capítulos...)En La T.R se puede medir esa velocidad según dos formas de cambio: “aceleración” y “deceleración”:La aceleración no aparece de una forma explícita, y que sólo se menciona mediante el paso de un capítulo a otro que indica un salto espacio-temporal . la deceleración es la forma que más predomina: la tenemos en los casos de las reflexiones del abogado Ledesma, en los monólogos y pausas descriptivas.En el caso de las reflexiones y la mención de algún dato histórico u opiniones de algún escritor se produce una máxima deceleración , en el que un segmento largo del texto se dedica a un período breve de la historia. Mientras que en las pausas descriptivas se anula el tiempo de la historia a favor de una honda extensión del tiempo de la narración, este caso se da mucho en la R (B):
T.N>T.H *
hay algunos casos en que los dos tiempos se oponen, es cuando el discurso se aleja de su desarrollo normal: En la interferencia de la R (A) con R (B), o cuando el personaje entra en monólogos interiores (los capítulos 48 y el segundo ilustran este último ejemplo) estos toman una duración extensa y que al final ceden paso al regreso a la sustancia o discurso inicial:
T.N # T.H*
El segmento b no corresponde a ninguna unidad de (b’)-la de la historia. Se trata de una digresión.
*G. Genette ,Enric Sullà,opcit,p 179

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